No puedo apartar mis ojos de ti

NACIMIENTO

Te esperaba. Te llamaba cada día. Te decía que estaba lista para conocerte. Contaba el paso de los días, las horas, los minutos. Deseaba ver tu carita, olerte, sentir tu piel. Deseaba sentir tu paso a través de mi pelvis.  Ignoré las recomendaciones porque quería que llegaras en el justo momento que tú lo decidieras, sin interferencias. Había dispuesto todo en casa para nuestro grandioso encuentro. Algo me dijo  que debía acudir a un lugar especializado. Esa fue una de tus grandes enseñanzas: aunque pongas todo de tu parte, aunque lo desees más que nada en el mundo, las cosas serán como han de ser y eso está fuera de tus decisiones.

Pasé la noche escribiéndote, mi primera carta de amor para ti. Por la mañana llegué, me presenté y plantee mis decisiones.

Las horas pasaban. Mi cuerpo se preparaba para recibirte. Con todo el amor y el coraje defendí de las “buenas intenciones” a nuestro encuentro. Como una auténtica leona me planté, hice valer nuestro amor, nuestro único e irrepetible momento.  Mi petición era clara.

Aquella noche la tormenta estaba fuera y dentro de mí. Con el frescor de la mañana, con el amanecer más bonito de la historia llegaste y en ese instante… supe por qué estaba ahí, supe que sacrificar mi sueño nos dio la vida y pude tenerte entre mis brazos, olerte, masajearte. Nuestro grandioso encuentro mamífero detuvo el tiempo. Pude besarte y decirte lo mucho que te quería, que te quiero. Me dejé atrapar por tu mirada. Esa mirada intensa de amor verdadero e incondicional que revivo cada vez que hablo de nuestro primer día. Me mirabas atento, me mirabas con tanto amor, con tanta curiosidad, con esos ojos que se abren a la vida y que encuentran a la persona que será su guía para ser aquello que vas venido a ser.

Cada año, en nuestro aniversario, en tu cumpleaños, revivo nuestro nacimiento. Me encanta cómo haces tu propia cuenta atrás, casi como la que hice yo para conocerte. Cada año el 23 de marzo veo el vídeo de mi parto y de tu nacimiento y celebro la vida y… sigo sin poder apartar mis ojos de ti, amor mío.

©Marina M.T. Marzo 2017

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Usos de la lanolina

Estos productos se recomiendan para el tratamiento de las grietas del pezón durante la lactancia. Las mujeres tenemos tanto miedo a esas grietas que solemos comprar el producto para tenerlo en la canastilla por si lo necesitamos. Si os interesa el tema de la lactancia y los cuidados del pecho, escribiré sobre ello. Me vais diciendo.

La lanolina además de nutrir  y regenerar las grietas de una zona tan sensible como el pezón sirve también para tratar las dermatitis del pañal y para curar las lesiones de la nariz cuando tienes ese “trancazo” que precisa que te suenes tantas veces que se irritan las aletas nasales produciendo molestias y dolor. Se puede utilizar para las erosiones labiales y grietas en las manos producidas por el frío.

Así que ya sabes, si te sobró lanolina de tu lactancia tiene otros usos 😉

Marina M.T.

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Profesores//Maestros

pupitre

“Si hemos olvidado la mirada de nuestros maestros entonces hemos perdido algo para siempre de nuestro pasado que no volverá jamás”

Del libro: FERNANDEZ DE LA CUEVA,  Miradas sinceras, ojos eternos, Ed. Hades, Castellón de la Plana, 2016.

Me ha encantado leer esta cita, por eso la traigo. Echando una mirada a mi formación, me doy cuenta de lo afortunada que soy. He tenido más maestros que profesores. He dado con personas que amaban la enseñanza y que sabían transmitirlo. También he tenido el típico profe que está ahí por “no se sabe qué”, pero la mirada sincera se la dedico a aquellos que soplaron mi brasa, maestros formales.

10-rosasMis “ROSAS” son: de la etapa de EGB, don Fernando, antes se añadía el “don” a todos los profes, que confió tanto en mi talento que aún recuerdo sus palabras y lo que sentí al escucharlas. Del Bachillerato, Eduardo, mi profe de lengua y literatura. Él fue la primera persona en alentarme para que escribiera. Mi ortografía era penosa, aún así me animaba a presentarme a concursos literarios. Juntos corregíamos los textos y así empecé a aprender a puntuar, acentuar, … (aún sigo aprendiendo). Aprendí a amar a los diccionarios, a la poesía, a las palabras, un amor que crece cada día. Carmen, mi profesora de ciencias. Ella fue una inspiración infinita para mí, lo sigue siendo. Con ella aprendí a apreciar las aves, los paisajes geológicos, la botánica, las rocas, la vida microscópica y macroscópica. Benito, mi profesor de inglés. Los idiomas no están registrados en mis talentos, pero él me marcó por sus enseñanzas para la vida. Rosa, la profesora de arte e historia. Sus diapositivas, su estilo, ¡inolvidable! César, mi profesor de matemáticas, ojalá coincida con él algún día. Me enseñó el valor de la generosidad, la confianza, la benevolencia, y el sentido práctico de la vida.  De Educación Infantil, José Luis, mi profesor de psicología evolutiva, escriba lo que escriba de él me quedaré corta, su impacto en mi vida es incontable. De Enfermería, elijo a dos: mis profesor de anatomía que dibujaba como los dioses. Aprendí por pura fascinación a dibujar nuestra anatomía, y mi profesor de farmacología que fue la viva expresión de “mano de hierro y guante de terciopelo”. De Sexología, Efigenio, os he hablado mucho de él y es que es un genio. Me siento mega afortunada por haber recibido sus clases. De mi formación en Lactancia Materna, Kika- Carmela, una mujer con la que hice un recorrido de vida precioso e inolvidable. De Análisis Transaccional, Chelo, una mujer con un enorme impacto en mi vida. De Educación Emocional, Claude, ufff, perdonadme, pero con él me emociono muchísimo, ya sabéis lo mucho que le admiro, que le quiero, que … está presente en cada día de mi vida. De Disciplina Positiva, Marisa, grande entre las grandes, una mujer sin igual, fuente de inspiración constante. Y en lo artístico sobresalen por su pasión y por su impacto en mi vida, Rodrigo, mi profe de interpretación, y Roberto, mi profesor de baile, unos auténticos sopladores de brasas, magos, alquimistas que sacan lo mejor que tengo. Vamos, que si me dicen que yo voy a ser capaz de hacer todo lo que he hecho en sus clases, no me lo creo.

Nada como tener a alguien que ve lo que puedes llegar a ser para que lo seas 🙂 Regalos de la vida.

Y vosotros, ¿recordáis a vuestros maestros formales?

Marina M.T.

 

 

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