Me han hablado de…

brillo-oscuridad

Una vez me contaron que una persona había descubierto el secreto de la vida. Era un ser sencillo con una rica vida interior y una capacidad meditativa envidiable.

A esa persona le gustaba madrugar para ver los amaneceres, sabía que eran únicos. También observaba los aterdeceres, incluso se detenía para saludar a la luna. Algunas noches, las más oscuras, salía de su casa con un par de mantas. Una la ponía en el suelo, después se tumbaba y se arropaba con la otra y allí pasaba las horas contemplando la belleza de las estrellas que lucen tanto más bonitas cuanto más oscura es la noche.

Observaba el día con todos sus ingredientes: temperatura, presión, humedad, viento… Miraba el campo y sabía que era imprescindible arar la tierra para oxigenarla, elegir buenas semillas para semillar, regar, abonar, cuidar que las plagas de parásitos oportunistas comieran sólo una parte de la cosecha. La edad y la observación le habían demostrado que aún poniendo todo de su parte, a veces, la cosecha no era tan buena como se esperaba. Entendía el concepto de barbecho como acto imprescindible de descanso.

Acostumbraba a esperar antes de decir si algo era bueno o malo pues conocía los ciclos de la naturaleza, de la vida, sabía que todo lleva su ritmo y que la fruta madura cae por su propio peso, ni antes ni después. Sabía que había años de sequía como había años de lluvias, incluso de inundaciones. Que, en ocasiones, el granizo parecía arruinar la cosecha, pero aquellos frutos que habían resistido contenían un valor incalculable en todos los sentidos, por tanto sabía que la cuestión era más de calidad que de cantidad.

Cuando le preguntaban por sus posesiones respondía que poseía todo aquello que pudiera recordar, lo demás, lo demás eran solo cosas que allanaban o entorpecían el camino. Siempre decía “solo quiero poseer aquello que me pertenece, aquello que es para mi, aquello que pueda llevarme cuando emprenda mi largo viaje”

Vivía con tranquilidad y sosiego sabiendo que nada permanece, que la incertidumbre es parte del misterio de la vida. Decía hola con la misma frescura y amor que decía adiós. Aceptaba lo que llegaba y lo que se iba con naturalidad, sin apego, con infinito amor. Conocía el efecto “diente de león”, el efecto “luciérnaga” y el “efecto onda de agua”

Esa persona de algún modo habita en cada uno de nosotros/as, sólo tenemos que ponerle el foco para verla nítidamente.

©Marina M.T. Noviembre 2016

Anuncios

Acerca de cuidarconcuidado

Hola! Soy Marina, de profesión Enfermera. Me interesan los cuidados del cuerpo, del alma y de la mente
Esta entrada fue publicada en CUIDANDO EL ALMA, MIS PALABRAS y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Me han hablado de…

  1. Junior dijo:

    Tu brillas por si solas, como las letras que escribes.

    Le gusta a 1 persona

  2. No se brilla sin oscuridad…tan cierto es.

    Le gusta a 1 persona

  3. Los recuerdos son de un enorme valor y tanto más cuando pasa el tiempo y los sentimos lejos. La oscuridad es aliada para la reflexión. Peor es la oscuridad con las persianas subidas un día de sol. Aunque creo que sentir la luz o la oscuridad, es también una elección personal. Enhorabuena por tu brillo. Abrazos

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s